Quiero que conozcas un poco más de mí, para que entiendas que el camino por el que voy a acompañarte es el mismo que yo también he recorrido.

Ojalá alguien me hubiera cogido de la mano para transitarlo más segura y acompañada.

Desde pequeña encontré refugio en la naturaleza y en la soledad

Siempre tuve una mente inquieta y soñadora, con muchas ideas y una tendencia natural al emprendimiento. Pero mi infancia no fue sencilla: crecí en un entorno marcado por la adicción de mi padre y por momentos de abandono emocional que dejaron una huella profunda en mi autoestima. Todo ello me llevó a sentirme responsable de cosas que no me correspondían, a sentirme una molestia, a buscar amor donde no podían dármelo, y a repetir una y otra vez los mismos patrones de dependencia y de abandono.

Cuando cumplo 15 años, muere mi padre

Algo que no supe gestionar pues también lo afronté en silencio y soledad. Comienzo una larga lucha con mi cuerpo y con mi propio valor. Sin embargo, dentro de mí seguía latiendo una fuerza: el deseo de comprender, de sanar, de encontrar sentido a estar en esta vida.

Estudié Biología, movida por mi amor por la naturaleza, aunque pronto entendí que mi camino no era el académico, sino el humano.

La maternidad llegó pronto

Tenía 23 años, y con ella se despertaron todas las heridas más profundas. Sentía una soledad inmensa, pero también una determinación nueva: quería criar a mi hija desde otro lugar para evitar afectarla emocionalmente con mi tristeza. En esa búsqueda encontré una escuela infantil donde se acompañaba desde el respeto y allí comencé a descubrir otra manera de ver la infancia. Tuve mi primer contacto con la Homeopatía Unicista y con el Psicoanálisis. Fue el inicio de mi camino consciente.

Trabajé acompañando niñ@s, me formé en Educación Infantil, y seguí profundizando en mi propio proceso. Con 29 años, tuve a mi segunda hija, mi segunda gran maestra.

Las relaciones de pareja se convirtieron en mis grandes retos. Repetí patrones una y otra vez hasta que comprendí que la verdadera sanación no vendría de fuera, sino de dentro.

Con 33 años estudié Reflexología Podal, mi vocación desde adolescente, y ahí me adentré en un mundo nuevo que me cautivó: me formé en Reiki, Naturopatía, flores de Bach, Homeopatía, Astrología…

Con 36 y 38 años, nacieron mis dos hijos menores y, por fin, pude deshacer con verdadera consciencia mi patrón relacional y tomar las riendas de mi mundo emocional.

El gran punto de inflexión llegó cuando estudié Coaching Transpersonal. Aprendí sobre el espejo, sobre cómo lo que vemos en los demás es una invitación a mirarnos, y comencé a sanar de verdad. 

Aprendí a amarme, a cuidarme desde el amor y no desde el control, a poner límites y a elegir relaciones auténticas. Hoy vivo con una claridad que antes no imaginaba posible: la de saber que todo lo que atravesé tenía un propósito.

Únete a mi comunidad

Crear esta tribu nace de mi propia historia, de un camino de búsqueda, de heridas y de transformación. De ese deseo profundo de que otras mujeres no tarden 22 años en comprender lo que a mí me costó tanto descubrir y de la necesidad de dejar de sentirnos solas: podemos aprender juntas, mirarnos sin juicio y acompañarnos con honestidad y ternura.

Las experiencias que te propongo son un espacio para recordar tu poder, para pasar de la víctima a la creadora, para sanar tu historia y construir relaciones auténticas, contigo misma y con los demás.

 Mi propósito es acompañarte a tomar las riendas de tu vida y de tu mente, a vivir con consciencia, y a que te sientas, por fin, en paz, libre y feliz.

Quiero conocer las experiencias