Cuatro hij@s, cuatro maestr@s.
Nunca me planteé la maternidad como un proyecto.
No lo pensé demasiado.
No la diseñé.
Simplemente dije sí.
Fue una certeza interior, una sensación que no podría explicar con lógica.
Ahora sí comprendo qué sucedió, estaba comenzando a repetir una historia, con matices diferentes pero que me situarían en escenarios muy similares a los que transitaron los que me precedieron, mis padres.
La maternidad ha sido una oportunidad camuflada de soledad, mucha, de miedos, de retos... pero que despertó en mí una gran determinación: buscar la felicidad para liberar a mi hija de ver sufrir a su mamá.
Yo no me sentía bien, no sabía amarme, cuidarme, poner límites... y allí estaba ella, tan pequeñita, preciosa, vulnerable...
Busqué ayuda, leí, reflexioné y comencé a observarme.
Descubrí en la crianza consciente y respetuosa la vía para proteger a mis hijos de mis reacciones automáticas y a la par busqué el origen de mi dolor. Comenzaba un camino sin vuelta atrás.
Y así fueron llegando mis otros tres maestros.
Cada uno de ellos ha venido a mostrarme partes de mí que estaban escondidas, olvidadas, a la espera... y también a regalarme la oportunidad de ver cómo se mueve por el mundo alguien a quien le permiten "simplemente" ser.
Conforme van creciendo, se van desenredando más historias pasadas, y voy dando un paso más hacia mi libertad, dejando atrás lealtades, inseguridades, entendiendo la tela de araña que me impedía ser yo misma.
¿Sabes la clave de esto esto? pues que lo inconsciente se hereda pero que todo a lo que le ponemos consciencia y luz, nos transforma.
Mis hijos, y los tuyos, no vinieron a salvarnos, vinieron a despertarnos.
Y de ahí, nace mi proyecto, mi misión...
Liberar a la infancia y llenar el mundo de seres humanos que viven de manera auténtica.
¿Te unes?